Obesidad y enfermedad inflamatoria intestinal

Gastroenterol. latinoam 2017; Vol 28, Nº 3: 177-184

Autores:

C amila Estay H. 1 , Daniela Simian M. 2,a , María José Escaffi F. 3 , Carolina Figueroa C. 4 , Patricio Ibáñez L. 4 , Jaime Lubascher C. 4 , Udo Kronberg 5 , Lilian Flores P. 2b y Rodrigo Quera P. 4

Filiaciones

Obesity and inflammatory bowel disease

AbstractResumen

Incidence of obesity is rising worldwide, Chile is no exception with obese patients representing up to one third of general population. This parallels with increasing prevalence of inflammatory bowel disease (IBD). Contrary to conventional belief, comorbidity is high (15-40%), where both diseases present with chronic inflammation and dysbiosis which alters intestinal barrier. Causality between obesity and IBD is difficult to stablish and evidence is scarce to determine association. Obesity would be a risk factor for IBD, particularly in Crohn´s Disease (CD), females and obesity at young age. Other than body mass index (BMI), visceral adipose tissue (VAT) has been recently determined as the best indicator of metabolic and endocrine consequences of obesity. Increasing values of VAT have been related to complicated IBD and worst prognosis. On IBD-related therapy, increasing BMI has been related to suboptimal doses and in biologic therapy, obesity raises the probability of flares, loss of response and therapy optimization. Obese patients require IBD-related surgery before non-obese patients and present more postoperative complications. Similarly, VAT is an independent risk factor for postoperative recurrence in CD. Altogether this evidence suggests that obesity does have an influence on IBD, therefore, multidisciplinary healthcare providers should prevent, educate and intervene actively in obesity in order to improve results in intestinal disease.

La obesidad ha ido aumentando progresivamente a nivel mundial. Chile no es la excepción, donde un tercio de la población es obesa. Así mismo, la incidencia y prevalencia de la enfermedad inflamatoria intestinal (EII) también ha ido en aumento. La comorbilidad entre obesidad y EII es alta (15-40%) donde ambas presentan inflamación crónica y dentro de su patogenia tienen en común la disbiosis, que altera la función de barrera intestinal. Establecer una asociación de causalidad es difícil y la evidencia es escasa en relación a su asociación. La obesidad puede ser considerada como factor de riesgo para EII, particularmente en pacientes con Enfermedad de Crohn (EC), mujeres y obesidad temprana. Además, se ha establecido que el tejido adiposo visceral (TAV) es mejor indicador de las consecuencias metabólicas de la obesidad en comparación al índice de masa corporal (IMC) y se ha asociado a EII más complicada y peor evolución natural. Con respecto a la terapia, los pacientes con mayor IMC tienen con mayor frecuencia, dosis subóptima de los fármacos, y en terapia biológica, la obesidad aumenta la probabilidad de crisis, pérdida de respuesta al fármaco u optimización de la terapia. Los pacientes obesos requieren cirugía relacionada a EII antes que los pacientes no obesos, presentan más complicaciones postoperatorias y el TAV es un factor de riesgo independiente para recurrencia postoperatoria en EC. Todos estos resultados sugieren que la obesidad influye en la EII, por lo que una intervención activa y multidisciplinaria pudiese mejorar también los resultados en la enfermedad intestinal.


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